NO AMO A MI HIJO ADOPTIVO

He encontrado en este blog que muchos padres y madres adoptivos consultan acerca de qué hacer con un hijo adoptado que no se ama, que no se puede devolver a la familia biológica y que será un hijo legal por siempre. Tienen la necesidad de confesar en sus comentarios: "No amo a mi hijo", lo cual lo expresan muy seguros de si mismos y con firmeza.

Nunca explican qué pasó, es como si estuvieran desconectados con ellos mismos y no pudieran analizar lo sucedido para que llegar a la conclusión definitiva de no amar a su hijo adoptado.

A mi me cuesta creer que personas que han anhelado un hijo por meses, años y se han sometido a un exhaustivo proceso de adopción pasando todos los filtros de selección, haciendo terapias, participando en talleres de preparación para la adopción, después de intentar convivir en familia con el niño adoptado expresen: "No amo a mi hijo adoptivo", es un No rotundo lleno de seguridad. Si algo tienen claro en la vida estos padres es que no aman. Consultan porque al no amar, les genera sentimientos de mucha culpa y de ambivalencia afectiva.

Por este motivo les escribo este artículo en mi blog, a todos los padres adoptivos que sienten que no aman a sus hijos adoptivos, esperando responder a sus preocupaciones, a sus miedos y a la frustración que tener un hijo no amado genera, después de haber hecho un esfuerzo tan grande como un proceso de adopción.

Es diferente el caso de los padres adoptivos, que se enojan con el hijo adoptado por algo y en ese momento de ira sienten que no aman a su hijo. Estos son sentimientos humanos completamente normales y no hay por qué preocuparse, pues una vez pasado el enojo todo vuelve a la normalidad y el amor por ese hijo y del hijo hacia los padres fluye con naturalidad. No me refiero a estas familias adoptivas, les escribo a las que tienen claramente definido desde lo emotivo y lo racional que no aman,  donde el sentimiento de no amar permanece en el tiempo, no cambia sino que se mantiene, dando a entender que el amor no se desarrolló, no nació y no fluyó, y donde el único vínculo familiar adoptivo que existe en realidad es la filiación legal.

Fui  una chica adoptada que no la amó nadie de la familia adoptiva materna. Crecí sabiendo lo que era no ser amada y pude percibir lo incómodo que es para todo un grupo familiar adoptivo tenerlo a uno allí como un estorbo, del cual no pueden deshacerse porque hay una vinculación legal, y esto los obliga a responder por una manutención y unos cuidados básicos.

Sumado que en la legislación particular de mi país un adoptado no se puede devolver a un orfanato del Estado o a la agencia privada que tramitó la adopción.

No sucede en mi país el caso del adoptado que pasa de hogar en hogar adoptivo porque hay dificultades de convivencia. El adoptado se queda en el hogar que lo adoptan y si la familia adoptiva no lo quiere, se tienen que quedar con él.

En muchos casos estos adoptados pasan de rama en rama dentro de la familia adoptiva, donde unos tíos o primos adoptivos lo tienen en su casa y después pasa a otra casa hasta que cumple mayoría de edad.

Entonces imagínense lo incómoda que estaba mi familia adoptiva materna conmigo ahí, que en mi caso no pasé a otras ramas de la familia, sino que lo solucionaron teniéndome allí porque ellos públicamente no iban a asumir que les quedó "grande" ser mi familia, prefirieron no buscar ayuda y callar toda esta molestia de tenerme allí.

Si me hubieran adoptado en otro país, seguro "me tiran" a un orfanato o a la agencia y listo, salen de mi, pero ellos no tenían esta opción en mi país.

La ley de adopciones en ningún país habla del amor, sólo lo único que interesa es el bienestar y la protección del menor. No hay una ley que diga que los padres adoptivos tienen la obligación de amar al hijo adoptivo y que el hijo adoptivo tiene la obligación moral y legal de amar a los padres adoptivos. Esta ley no existe y dudo que en algún momento, algún país emite esta ley.

Para proteger y dar bienestar a un menor no necesariamente hay que amar. Se puede decidir ser un proveedor económico que satisface las necesidades de salud, educación, alimentación, vivienda y de aseo personal de un menor, como si se tratara de un hogar de paso, donde usted como padre o madre adoptiva puede prestarle un mejor servicio al menor que como lo haría un orfanato o el servicio social. 

Si usted no ama a su hijo adoptado, está en su derecho de no amarlo, así como su hijo adoptado está en igual derecho de no amarlo a usted. El amor no es una obligación, simplemente nace del corazón, cuando tiene que surgir, sino no lo fuerce a aparecer, porque no logrará nada bueno ni para usted ni para el hijo adoptado.

Lo que usted puede hacer es aprender a respetar al adoptado sin amarlo y así convivir con el adoptado hasta que alcanza la mayoría de edad y se independiza del hogar adoptivo. Esta es una alternativa válida para solucionar inconvenientes cuando una adopción fracasa.

El adoptado mayor de edad está en su derecho de decidir si continúa en relación con usted o no, pues si usted fue su proveedor económico y ya no lo es, puede que no necesite más nada suyo, le agradezca y se aleje para no estorbarle más en su vida.

Para el adoptado en este caso si los padres adoptivos fueron proveedores económicos es igual que haber estado en un orfanato donde se le dio lo básico para sobrevivir. Cuando es mayor y se va del orfanato, no regresa. ¿Para qué? Se va a hacer su vida y a formar su propio hogar. Los profesionales del orfanato tampoco esperan que regrese ni que se quede ahí postrado agradeciéndoles, esperan que construya su vida adulta con autonomía.

Hay países que tiene leyes donde los huérfanos mayores de edad solo pueden ir al orfanato por unos días si están desempleados, mientras que en otros países ni siquiera existe esta posibilidad.

Si en su país es permitido devolver al adoptado que usted no ama, lo más probable es que usted opte por esta alternativa, dejando al chico sin padres y a la espera que encuentre un hogar que si pueda convivir en él. Tendra que buscar despues ayuda psicologica para elaborar la culpa que genera renunciar a un hijo adoptado.

Tenga presente que el mensaje que usted le manda a un adoptado cuando lo devuelve, es que él no es niño digno de tener un hogar ni del amor de una familia, que es una persona difícil en la convivencia y esto lo marca negativamente para siempre, pero si usted no lo ama, pues poco le importará si su autoestima se afecta cuando usted lo regrese al orfanato, porque en este momento usted solo piensa en solucionar su problema personal, que es salir de ese adoptado que no se lo aguanta, que lo considera peligroso, difícil y lo tiene muy incómodo a usted y quizás a toda la familia adoptiva.

Para usted ese adoptado es una amenaza a su calidad de vida; su vida seguro antes era mejor y más tranquila, al menos usted lo sentía así y pelea por recuperar su bienestar personal.

Una vez usted regresa el adoptado, le desea suerte igual que lo hicieron sus padres biológicos que también solucionaron su situación particular saliendo del chico. Si usted tiene tanta valentía para devolverlo, hágalo si esto lo hará sentir mejor y cree que es la mejor solución. El adoptado lo entenderá, así como nos toca entender otros asuntos tan complejos de nuestra experiencia de vida.

El problema real de no amar, es cuando hay mucho irrespeto y maltrato de parte de la familia adoptiva hacia el adoptado, porque se le deja de garantizar protección, a un niño que puede venir en muchos casos, de un hogar biológico complejo o tan disfuncional como el hogar adoptivo.

Si usted maltrata al adoptado, busque orientación psicológica para revisar por qué necesita agredir a un menor indefenso declarado en abandono, que no tiene la culpa de sus frustraciones ni de sus resentimientos, ni de lo compleja que puede haber sido su vida antes de que él llegara.

Si el adoptado lo agrede a usted, tenga presente que se está defendiendo de lo que le hace que desde sus valores, sus creencias no está bien y usted tendrá que entender que el adoptado actúa desde su historia, su cultura, desde la persona que es y que usted aún no conoce bien.

No todos los adoptados se defienden, porque los que vienen de hogares biológicos maltratadores o los maltrataron cuando estuvieron institucionalizados, han aprendido a ser indefensos y se dejarán hacer de todo lo que a usted como padre adoptivo se le ocurra para maltratarlos, si es usted un maltratador declarado.

Tampoco este chico adoptado tiene la culpa que con su presencia en el hogar, pueda estarle recordando a usted cosas que no acepta. Por ejemplo: su madre biológica era soltera, pobre y tenía Sida. Si usted desde sus principios morales no acepta el madresolterismo, la pobreza de cuarto mundo ni el Sida, pues no puede aceptar estos detalles de la historia que acompaña a su hijo adoptivo, y por lo tanto esto le dificulta aceptarlo como hijo. Si usted no lo acepta como ser humano ni él ni a su familia biológica, amar le va a quedar muy difícil. Por no decir que imposible.

Si su hijo adoptivo viene de una familia dependiente a las drogas, o proviene de un grupo delincuencial, y usted no puede aceptar que esto hace parte de su historia, hace críticas muy despectivas sobre su origen, lo ofende en público y anima a un público a que se burle de él, usted tampoco podrá amarlo nunca. Tenga presente que su hijo adoptivo reaccionará a sus ofensas y burlas, no espere una actitud amable con usted y si usted no la tiene con él.

Si aparte de no aceptar a su hijo con su "mochila", usted no comprende sus costumbres, la etnia de la que proviene, lo que ha tenido que hacer para sobrevivir en la soledad de la calle, durante una guerra, en un orfanato, en una situación de pobreza extrema y que hacen que se comporte de cierta forma y no con los buenos modales que usted quiere, pues se dificultará más convivir y al no poder convivir se refuerza más la no acepción y la posibilidad de amar está cada vez menos a su alcance.

Si este hijo adoptivo quería a su familia biológica y tenía vínculos afectivos con ellos, pero que por circunstancias de la vida tuvo su familia que renunciar a él y entregarlo en adopción, es conveniente que usted respete los vínculos que él construyó con ellos, porque estuvieron antes que usted en su vida. Puede que él no hable de ellos por no hacerlo sentir mal, pero trate de comprender que hubo un vínculo, un distanciamiento afectivo y hasta una traición por la renuncia que a él le duele.

No entre en competencia con este afecto hacia personas de su familia biológica. Si le dan celos, revise que puede estarle pasando a usted antes de concluir prematuramente que no ama a su hijo.

Si definitivamente no lo ama, igualmente respete que este niño tuvo vínculos afectivos antes de usted que para él fueron importantes y que él necesita hacer duelos.

Entienda que en este caso, muchas veces los niños se cierran para amar y es posible que usted encuentre la puerta del amor cerrada, dele tiempo al tiempo y trate de no precipitarse con su decisión de no amarlo.

Que el niño afectivamente se cierre es normal por lo mismo que ha vivido, pero que se cierre usted que es el adulto que está para ser un padre terapéutico no es lo indicado. Este caso exige mucha paciencia de su parte, que lo pondrá a prueba. Trate de hacer con el niño, el duelo por la pérdida de su familia biológica si lo hacen juntos se desarrollará la confianza lentamente, pero para esto hay que dejar atrás sentimientos de celos y de competencia con la familia biológica.

Muchos padres adoptivos frustrados le reclaman a la agencia de adopción, que no les explicaron cómo era el niño, que los engañaron porque les entregaron un niño que era en realidad otra "cosa", que no los evaluaron bien como padres porque les entregaron un niño que no era para convivir con ellos, que no todos los adoptados son para todos los padres.

No creo que la agencia engañe a los padres adoptivos ni a los adoptados. La agencia evalúa si pueden darle un hogar adoptivo dentro del código del menor establecido para cada país que tramita adopciones.

A ningún adoptado le dicen en la agencia o en un orfanato que pase una hoja de vida diciendo cómo quiere que sean sus padres adoptivos para saber si cumplen los requisitos según sus expectativas, entonces por qué los padres adoptivos son tan exigentes con la manera de ser y la condición del adoptado? Por eso la tolerancia ante cualquier dificultad que pueda surgir en la convivencia con el adoptado es baja y la adopción  inmediatamente se trunca.

Cuando se tiene un hijo biológico, este puede nacer con un defecto congénito, con una enfermedad mental que lo hace ser muy agresivo y peligroso. Ese hijo puede parecerse físicamente o puede que justo se parezca a alguien que rechazamos (el abuelo, una tía, etc). En fin, la maternidad ni la paternidad es perfecta, se asume como el destino lo determina sea biológica o adoptiva. En los adoptados sucede lo mismo, no son personas perfectas ni los hijos ideales que quisiéramos tener al igual que los biológicos.

Revise si usted odia a su hijo adoptivo porque el chico le recuerda a alguien que usted detesta, a alguien le hizo mal a usted en el pasado, o si su hijo adoptado se parece en aspecto físico o de personalidad a un ex-novio suyo o a una amante de su pareja, etc.

Es sano revisar esto para identificar posibles motivos que puedan haber generado esa falta de amor a su hijo adoptivo y que usted se bloquee para amarlo. Repito que no es saludable concluir mediante un NO rotundo, que no lo ama sino entrar a revisar por que no puede amarlo.

A los padres adoptivos frustrados y que están completamente seguros de no amar al adoptado, se les dificulta reconocer que hay actitudes suyas que hacen que el niño no confíe y que no se adapte ni siquiera haciendo su mayor esfuerzo. No se dan cuenta que cuando un niño es desafiante, es porque les está reclamando un lugar dentro de la familia adoptiva que no se lo han sabido dar y que es posible que afectivamente no puedan dárselo. 

Si el adoptado es repelente y antipático es porque no confía en la familia adoptiva, porque con sus actitudes no han sabido generar un ambiente de confianza ni de cercanía.

El adoptado se protege para sobrevivir de cualquier rechazo y por eso pone una distancia afectiva y física con la familia adoptiva, porque esto le funciona para no sufrir y si la familia adoptiva no hace un gran esfuerzo por dar mucha confianza, el adoptado no se arriesgará a confiar y prefiere como una tortuga, quedarse protegido dentro de su caparazón.

Dar confianza cuando hay limitaciones para dar amor de parte de los padres adoptivos, es prácticamente imposible.

Aunque el adoptado muestre que no desea que haya confianza, en el fondo de su alma, desea poder confiar en los padres que lo adoptaron, pues para él son los únicos adultos que están allí pero como no quiere sufrir otra vez, prefiere mostrarse frío, distante, indiferente, desconfiado, rebelde, desafiante o peligroso.

A un adoptado no le sirve una familia adoptiva que lo critica por ser adoptado, por sus conductas "raras" o extremas, por la incomprensible cultura de la que viene o porque lo ven como el "pobrecito" traumatizado que pasó hambre y muchas carencias, que tenía un hogar biológico disfuncional, que lo tiraron al basurero, a la calle por tener un defecto físico, etc. Esto nos da mucha bronca, y ante estas actitudes de la familia adoptiva y de la sociedad, no pueden esperar que seamos cariñosos o amables, sino repelentes y hostiles porque nos están irrespetando y deshonrando como seres humanos.

La sociedad se acostumbró a maltratar sutilmente con actitudes o comentarios a los adoptados, les parece tan normal que no se dan cuenta que maltratan y que esto nos genera un malestar adicional, al que ya tenemos con el abandono que tanto nos cuesta digerir.

Hay gente que descaradamente en varias ocasiones me ha respondido: pero cómo nos dice que eso es maltrato a un adoptado? si los adoptados no son personas normales, son gente perturbada con traumas y muchos de ellos son terroristas. Hay unos que son peligrosos y malvados, cómo los va a tener uno en su familia? No desperdicio mi tiempo hablando con gente que minusvalora a los adoptados, para qué?

La gente no entiende por qué un adoptado puede tomar un gato en sus manos y tirarlo por una ventana de un edificio. El adoptado no se desea matar al gato, sólo lo tira porque la vida le enseñó que un niño podía tirarse a la calle, al orfanato, a la familia adoptiva o que si ésta lo desea, también lo tira, esto está muy claro en el cerebro del chico.

Tampoco comprenden por qué un adoptado atrapa un insecto y toma un alfiler para pincharlo (chuzarlo). No es que el adoptado sea malvado, cruel o peligroso, es que una vida traumática más un abandono hace que el adoptado comprenda todo de manera diferente. El adoptado no se desea torturar al insecto, sólo que le enseñaron que por muy dura que sea la experiencia de vida, hay que resistir y por qué no probar qué tan resistente es el insecto, si se parece a él que como adoptado ha tenido que sobrevivir a tanto.

No entienden por qué un adoptado puede observar cuando hay otro niño ahogándose en una piscina (pileta) y el adoptado no corre a buscar ayuda sino que lo deja ahogar, se queda contemplando la escena con tranquilidad, y el motivo es porque piensa que ese niño debe aprender a salvarse solo como él lo hizo, y se queda observando tranquilamente porque confía que se puede salvar. Pero la gente cree que es un niño adoptado malo, que desea que quien se ahoga se muera.

Tampoco entienden por qué un adoptado puede cogerse cosas que no le pertenecen, por qué no sigue órdenes sino que desea hacer su propia voluntad.

A un adoptado la vida le enseñó que no se es hijo de nadie, hoy hubo una familia biológica, luego una vida en la calle o institucionalizado y mañana en cualquier lugar podremos estar.

El adoptado piensa: "La única ley que existe es mi propia ley de protección, la que me permite sobrevivir y es en la única que puedo confiar, luego lo que digan unos padres, profesores, etc, no es tan importante porque es algo momentáneo, no es mi ley que me ayuda a estar vivo ante la adversidad". Luego, no es rebeldía ni es un trastorno de hiperactividad que lo hace desobediente de órdenes ni es una conducta antisocial psiquiátricamente diagnosticada, como la sociedad lo quiere creer.

"Tener mi propia ley como adoptado es supervivencia, sólo me tengo a mi, luego solo confío en mi y así sobrevivo a una autoestima y a un autoconcepto débil, y más si me la paso de hogar en hogar, de instituto en instituto. O llego a una familia adoptiva donde me envían el mensaje que no pertenezco a esta familia, entonces me siento hijo de nadie, lo confirmo nuevamente y refuerzo en seguir mi ley de protección personal". Entonces no es ser desafiante, no es ser conflictivo, no es ser rebelde, no es ser difícil o imposible para convivir en sociedad, no es ser traumatizado ni trastornado.

Es reconocer que el adoptado es muy valiente por todo lo que ha tenido que hacer para sobrevivir y es muy valioso que tenga un recurso de protección propia para sobrevivir, que lamentablemente es malentendido por psiquiatras, psicólogos, padres, profesores y por la sociedad entera, que busca patologizar y vernos como "bichitos de laboratorio", que tenemos que ser estudiados porque nos ven como seres con necesidades especiales.

Este malentendido lo refuerzan los programas de televisión y de cine, donde el héroe o el villano son huérfanos dejados en adopción, que hacen cosas terribles que afectan a la sociedad. Estos programas de televisión y de cine no son más que el reflejo del pensamiento colectivo mundial con respecto a los adoptados, y siguen reforzando este pensamiento que los adoptados somos malvados o enfermos mentales muy crueles, llenos de patologías.

Como adoptada estoy cansada de leer miles de artículos publicados en la Internet sobre las adopciones truncadas, donde se culpa al adoptado como el producto del conflicto familiar que no le permite a la familia adoptiva una post-adopción feliz.

Muchos de estos artículos son publicados por psicólogos egresados de prestigiosas universidades, agencias de adopción, revistas de adopción o asociaciones de adopción internacionales.

A mi me da mucha tristeza leer estas historias tan desfasadas de la realidad, siempre teniendo esa necesidad grande de reforzar que los adoptados somos los villanos de la historia de adopción y que si no nos quieren en la familia adoptiva es porque no nos merecemos su amor porque estamos tan traumatizados que convivir con nosotros es imposible, que no facilitamos la convivencia y que nos buscamos que la adopción fracase.

Las familias adoptivas siguen soñando con el adoptado que tenga un pasado biológico perfecto, por eso prefieren a los recién nacidos (creyendo que no tienen una historia traumática con la familia biológica y que están libres de los antecedentes de su familia de origen) pero si ese recién nacido adoptado, a quien vislumbran como hijo perfecto no llena sus expectativas y no lo aman, entonces justifican que no es digno de su amor porque su herencia biológica es mala.

Ni siquiera el recién nacido adoptado se salva de estas familias adoptivas que padecen de discapacidad afectiva, que carecen de empatía y de capacidad de compasión con el pasado biológico del adoptado.

Lastimosamente para los adoptados, las agencias de adopción sólo evalúan si la familia adoptiva puede atender económicamente las necesidades del menor y si los padres adoptivos fallecen, hay otras personas en la familia adoptiva con capacidad de seguir atendiendo económicamente a este niño.

La selección de padres adoptivos la priorizan en satisfacer las necesidades básicas del niño, es que lo que dice la ley de infancia que se debe hacer para que estos niños sobrevivan.

Si se atienden sus necesidades, estarán protegidos desde el punto de vista legal. Pero la protección va más allá de la satisfacción económica de las necesidades básicas, requiere que no sean padres con patologías de maltratadores.

Los niños demandan ser protegidos desde su seguridad psicológica, lo cual no es un asunto legal sino de la psicología de la adopción, aspecto muy descuidado durante los trámites de la adopción por los profesionales encargados, que priorizan en ubicar a un niño en un hogar para sentir que ya hay uno menos en el orfanato.

Hay tantos niños abandonados que entregan en las agencias de los países, que hay que tratar de ubicar a los que más se puedan en hogares nacionales o internacionales, porque mantener estos niños institucionalizados es muy costoso para cualquier Estado y mas si es un país de tercero o cuarto mundo, como es el país donde me adoptaron.

En la selección de hogares adoptivos no se piensa en el amor al hijo adoptado, eso no interesa es secundario. Ingresa el dinero de los padres adoptivos por los trámites a la agencia, se hace el negocio legal y que cada familia adoptiva lidie con lo que le toca en la medida que pueda. Al igual que un hijo biológico, uno adoptado es una lotería.

Puede resultar el hijo ideal soñado, un hijo que cambie la vida positivamente de los adultos, un hijo que permita un crecimiento espiritual a los padres o un hijo que sólo trae situaciones muy complejas, que son una pesadilla que provoca terror. Entonces las agencias no engañan, ellas sólo ubican niños abandonados en nuevos hogares, no fabrican niños en probetas con la genética ideal que desean los padres adoptivos para tener la convivencia perfecta en la post-adopción.

No hay psicólogos seleccionando padres adoptivos con capacidad de empatía, de instrospección y de compasión. Tampoco analizan si estos padres tienen la capacidad de desarrollar la resiliencia en los adoptados y de desarrollarla ellos para resolver heridas pendientes de sus propias historias. Si los psicólogos se pusieran a seleccionar teniendo estos criterios, casi no quedarían candidatos para ser padres adoptivos y habría más niños institucionalizados, lo cual tampoco es justo porque la idea es darles una familia que les garantice protección y que sus padres sean el Estado. El Estado busca a traves de las agencias de adopción familias para los chicos abandonados, no familias perfectas. Tampoco entrega chicos abandonados perfectos en condiciones de salud y de personalidad asegurando que serán  hijos perfectos.

Las agencias no priorizan en esto, no es su trabajo. Nadie les paga por esto.Ya es deber de los padres adoptivos, o de los interesados en adoptar en un futuro buscar ayuda profesional para desarrollar empatía, introspección, compasión y resiliencia porque el proceso de post-adopción es un camino muy complejo.

Habrá padres adoptivos que desarrollen con profundidad estas habilidades pero hay otros que tengan alguna dificultad, partamos de la base que como humanos no somos perfectos y que el sistema de adopciones no busca padres perfectos, busca padres capaces de garantizar que el niño pueda tener una familia.

Por ejemplo, ningún psicólogo que asesora adopciones  se ha inventado un taller acerca de cómo enseñar a amar, pero debería existir porque a veces las personas sienten amor pero no sabe cómo comunicar el amor, les da miedo o les parece más fácil odiar que amar, porque se sienten mas seguros de si mismos cuando exteriorizan emociones negativas  entonces prefieren no amar.

Algunos padres que pueden amar mucho a sus hijos adoptados, pero expresar amor se les dificulta mucho no sólo con su hijo sino con la gente en general; motivo por el cual es bueno también considerar la ayuda psicológica como un apoyo personal. Si este es su caso, asúmalo y busque ayuda. Evite dejarse atrapar por sus miedos, véalo como un reto personal que lo ayudará a estar mejor con usted mismo en un futuro pues es valioso arriesgarse a amar.

Hay casos donde los padres consideran que un hijo adoptado demanda más disciplina, normas rígidas y que dar amor es signo de debilidad, entonces se sienten raros dando amor que un adoptado lo demanda mucho más que un hijo biológico.

El amor como debilidad es una creencia muy común y limita mucho el desarrollo de una relación de confianza, apego y cercanía con su hijo adoptivo. Si usted tiene este problema particular, haga un gran esfuerzo por cambiar esta mentalidad, revise de dónde viene esa idea que expresar sentimientos y emociones de amor es mostrarse débil, identifique de donde aprendió esto y haga los cambios pertinentes. Puede consultar un psicólogo experto en modificación de conducta, que lo ayudará en pocas sesiones a resolver estas creencias que lo están limitando como persona y como padre o madre.

Otros padres permanecen en la actitud obsesiva que el hijo adoptado debe agradecerles todo el tiempo, lo que hacen por él, los regalos materiales que les da toda la familia y si el adoptado no agradece como ellos esperan lo consideran un ingrato, malagradecido y lo transforman en objeto de odio.

El adoptado muchas veces se abruma con tantas cosas materiales, no está acostumbrado, espera que haya afecto, abrazos, caricias y besos. Le asusta mostrar afecto por el rechazo o el abandono que vivió. Además transita un proceso de muchos cambios en su vida durante la post-adopción como para estar pendiente que su familia adoptiva tiene la obsesión que le agradezcan todo lo que hace por él en exceso. En estos casos, la familia adoptiva tiene que evaluar por qué tiene esa gran necesidad que el adoptado le reconozca y le agradezca tanto, porque a los otros miembros no adoptados no los presionan para que agradezcan también lo que les da esta misma familia? 

La expectativa demasiado alta de agradecimiento de parte del adoptado a la familia adoptiva, si la familia no sabe manejar este tema puede terminar odiando al adoptado. No es normal obsesionarse con la idea que el adoptado tiene que sentirse salvado como un Mesías por la familia adoptiva y por lo tanto tiene que agradecer demasiado, sino la familia le retira el derecho de pertenecer al grupo adoptivo, como si se tratara de una venganza.

Para terminar este escrito, me despido agradeciendo su lectura reflexiva sobre los temas mencionados sobre lo complejas que son las adopciones que fracasan, que son muy difíciles. Reitero en la necesidad de buscar siempre mucha ayuda psicológica, ser padres adoptivos es ser padres terapéuticos y este camino no es fácil para ningún padre, es un camino que nos pone a prueba en muchas cosas y muy valientes los que recorren este camino, intentan salvar la adopción o reconocen firmemente, esto no es para mi, devolvamos al niño y que otra familia que pueda psicológicamente asumirlo, se encargue.


















Comentarios

La Mamasota dijo…
jamas habia leido en algun otro lado ese sentimiento tan y tan claro, soy adoptada y al 100 de acuerdo contigo en cuanto a todo lo que mencionas, ese concepto de malos de tachados de culeros, muchas gracias, no sabes que consuelo me ha dado, no se cuantas veces ya lo lei. muchas gracias

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