EL ADULTO ADOPTADO

En la literatura existe demasiada información acerca del proceso de la adopción, las necesidades del hijo adoptivo durante la niñez y la adolescencia, y cómo ser padres adoptivos. En cambio existe pocos estudios de investigación sobre el adulto adoptado, cómo es su vida y cómo ha significado la adopción en la adultez.







Se ha encontrado en los pocos estudios longitudinales que se han hecho con los adultos adoptados, que reflexionan con respecto a su adopción a lo largo de la vida y que esta necesidad permanente de estar pensando sobre su adopción y reconstruir su vida entorno al hecho de ser adoptado, es un proceso que nunca se detiene y les demanda una revisión constante. Al punto de convertirse en un proceso reflexivo habitual y de crecimiento personal.

Entre los 20-40 años se cuestionan sobre la maternidad y paternidad y fantasean cómo fue el embarazo de su madre biológica, y qué pudo pasar con ella, que decidió entregarlos en adopción. También se experimentan miedos a cometer errores como padres, a no poder garantizarle al hijo seguridad y amor hasta que sea adulto, a morirse y que el hijo tenga que criarse en otro hogar.

A pesar de los miedos internos, la maternidad y la paternidad son un momento importante en la vida del adulto adoptado para reencontrarse con la figura de su madre biológica y sanar la herida de abandono, burla y traición que dejan los padres biológicos al haberlo entregado en adopción.

En el caso de las mujeres adoptadas,  la propia de gestación las pone a pensar acerca de cómo pudo ser el embarazo de su madre biológica y sienten lo que ella pudo sentir, vivir y pensar durante su experiencia de ser madre. También aparecen recuerdos en sueños, que permiten que se conecte más emocionalmente con su madre biológica, para poder explicar mejor lo que sucedió con ella y que la condujo a entregar en adopción.

En cuanto a los hombres adoptados, al conectarse con la experiencia de embarazo de su mujer, comprenden cómo pudo sentirse su madre biológica durante la gestación. Se cuestionan como hombres acerca del rol del padre biológico.

Después de ser padre o madre, el adulto adoptado se enfrenta a la tarea de educar sus hijos (biológicos o adoptados). Internamente se encuentra en un momento importante de empatía con sus padres biológicos y adoptivos, puesto que al ser padre puede ponerse en su lugar y comprender cómo sus padres biológicos se sintieron durante la gestación y al momento de decidir darlo en adopción y cómo se sintieron los padres adoptivos durante su experiencia de ser padres.

Si el hijo del adulto adoptado es biológico, puede resolver un asunto de identidad al tener la sensación de "mi hijo se parece físicamente a mi", y de esta forma, siente la conexión biológica por primera vez con alguien de su familia biológica. Si ha adoptado un hijo, el adulto adoptado experimenta el rol de padre o madre adoptivo y puede entender cómo se sintieron sus padres durante su adopción y proceso de crianza.

Ambas experiencias de ser padres ayudan positivamente a sanar las heridas de entregar en adopción.

Al ser adulto, el adoptado posiblemente ya habrá experimentado alguna enfermedad hereditaria, y es de esta forma cómo va descubriendo su herencia genética. Al igual que si tiene un hijo biológico y éste padece la enfermedad, le permite al adulto adoptado tener mayor seguridad de cuál es parte de su genética. Esto es importante para esclarecer su identidad biológica, que ha sido una incógnita a lo largo de su vida y conocer un poco de la historia de su familia, así sea desde una perspectiva biológica. Esto tranquiliza, a pesar de no conocer otros datos de la historia de su familia biológica.






Entre los 40 y 60 años, el adulto adoptado se hace preguntas acerca de todo lo que ha significado a lo largo de la vida ser adoptado, revisando las diferentes etapas de la vida por las cuales pasó.

Al llegar a la edad de jubilación, se hace muchas preguntas existenciales sobre el sentido de su vida y resignifica nuevamente lo que implicó la adopción a lo largo de su vida.

La muerte de los padres adoptivos revive la herida de abandono de los padres biológicos y por esta razón,  superar la pérdida de los padres adoptivos es muy doloroso.

Comentarios

Anónimo dijo…
Hola, soy una mujer de 30 años, adoptada apenas nací. Hace un año me encontró mi familia biológica, y fue un gran shock para mi. Por momentos estoy bien y en otros me lleno de dudas y miedos, respecto a mi familia (la adoptiva) y la inseguridad que de alguna manera siempre sentí. Quisiera saber sobre alguna bibliografía o algo al respecto relacionado con este tema. Gracias.
Belel dijo…
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